27 de septiembre de 2010

Murphy para aviones


¡Sí, amigos! Esta humilde servidora logró lo que tanto quería: montarse en un avión y salir de Crack-ass... más aún... de Venezuela "misma".

En mis dos viajecitos (el de ida y el de vuelta) pude notar ciertas particularidades de la gente que viaja por medios aéreos y creo que uno de los pasajeros más asiduos de las aerolíneas es el amigo Murphy.

En vista de esto, hice una pequeña recopilación de curiosidades viajeras que es bueno tener en cuenta:

- Cuando creas que tienes el tiempo perfectamente calculado para llegar al aeropuerto, de alguna u otra forma, siempre llegarás 15 minutos tarde.

- Por cada hilera de tres puestos contiguos, el asiento de la ventana siempre estará ocupado, tú te sentarás en el del pasillo y el pasajero que va en el medio llegará tarde (y tendrá sobrepeso)

- Si llevas poco equipaje de mano, en el compartimiento sobre ti quedará suficiente espacio para que otro pasajero meta su maleta con ruedas, su bolsa de juguetes para los carajitos y la bolsa de chocolates que compró a última hora. Dile adiós a tu bolsito.

- Si tienes la suerte de que el(los) pasajero(s) a tus lados no busquen conversar contigo, adelante te tocará el pasajero exhausto que reclinará su asiento hacia atrás -sobre tus piernas- hasta que no dé más y atrás de ti estará el de la vejiga incontinente que te golpeará el espaldar cada vez que se levante al baño.

- Cuando repartan los snacks, la bebida que estabas esperando para pedir ya se habrá acabado.

- El (la) asistente de vuelo siempre dejará caer algo en el estrecho pasillo que te separa de la otra fila de asientos y cuando se agache a recogerlo, usualmente, su trasero quedará hacia el lado de tu cara.

- Cada vez que te voltees a ver por la ventana, estará cerrada o causarás que alguien más te vea con incomodidad.

- Cuando el avión aterrice, serás el primero en levantarte del asiento, pero el último en salir. (Recuerda que tu equipaje de mano está sepultado por las compras del señor que está durmiendo 8 filas más atrás)

- Al caminar por la oruga que conecta la salida del avión con el aeropuerto, te darás cuenta de que una de tus piernas está dormida (un pasajero recostó su asiento y su humanidad sobre ella durante horas) y pa'l piso.

- Cuando llegues a Migración la cola no será tan grande, pero cuando te voltees a buscar la planilla que no te dieron para llenarla, la cola se duplicará.

- De todas las taquillas, te tocará pasar por la del empleado que no contesta los saludos o por la del empleado baboso que comentará algo de la foto de tu pasaporte.

- Cuando ya crees que lo peor ha pasado, te tocará ir a esperar tu maleta y si tienes suerte, ella llegará... pero será la última en salir.


Esta es mi humilde apreciación de los viajes en general, basándome en mi pírrica experiencia, porsupuesto. Aún así, creo que hay mucha gente que se puede relacionar con estas pequeñas, pero enriquecedoras situaciones.

¡Viajar es vivir!

3 comentarios:

DINOBAT dijo...

Salir de Kakozuela no tiene precio...

Marii ♥ dijo...

Ok, hiciste que ahora no me den ganas de salir del país en su momento D:

Laura dijo...

¡No vale!
Si más bien viajar es una aventura (un safari, si se quiere)