24 de abril de 2011

En una madrugada de abril

Títulos alternativos de este post: "Cuando quiero llorar, me arrecho"; "Pensamientos inconexos en una madrugada pesimista"; "Saturday Night Cry"

- Siempre he pensado que devolver el mal que te hacen es continuar un ciclo de cochinadas que este mundo definitivamente no necesita. Resultado: soy una pendeja que sufre más que Luz Clarita en la casa-hogar.

- Estoy olvidando todo con demasiada facilidad. ¡Hola, Alzheimer juvenil!

- Podría usar un vocabulario mucho más elaborado para escribir esto, pero no me da la gana.

- Si vuelvo a escuchar que soy lo máximo, empezaré a considerar que el mundo entero es "lo mínimo" porque aquí nadie me entiende.

- La gente no cambia.

- Siempre serás querido y alabado en la medida en que necesiten de ti.

- El que no arriesga, no gana. El que arriesga tampoco.

- Es mejor un amor platónico que uno imposible. Y sí, sí hay diferencia.

- Si tengo que escoger entre dos errores, prefiero escoger el que no he cometido antes.

- Si la negación fuera un territorio, ya hubiese abierto un resort allí.

- Cuando te repites diariamente que algo -o alguien- no te importa, puedes hacer que TODO te deje de importar. Es un efecto indetenible.

- Lo que la desconfianza separa, nada lo vuelve a unir.

- La mejor y más efectiva forma de olvidar tus problemas es ocuparte en los de los demás.

- Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. A menos que tu vida sea como un ascensor averiado.

- El drama atrae más drama.

- Estar sola es igual de horrible que estar mal acompañada.

- Caracas no está en temporada de sequía un coño, la que está en sequía soy yo.

- La primera vez que te hacen daño, es culpa del otro. Cuando dejas que te lo vuelvan a hacer, es culpa tuya y a ti no te puedes retirar la palabra ni borrar del Blackberry Messenger.

- Lo que vale la pena tener en la vida es difícil de alcanzar. Por eso es que aquí nadie tiene nada.

- Las relaciones humanas eran más fáciles antes de las redes sociales. No en vano dicen que ignorance is bliss.

- La fina línea que divide el perdón del olvido realmente no existe.

- Detesto este post.

1 de abril de 2011

No sé si es amor, pero lo parece...


Hoy, por primera vez desde que abrí este blog y abrí esta caja de Pandora que tengo por cabeza, he decidido escribir sobre el amor... o sobre lo que parece ser amor, al menos.

No suelo caer en estas cursilerías y, francamente, no creo en el amor como lo pintan. Pero hay dos hechos específicos que han logrado tambalear mis convicciones.

El primero es la no-historia de "los viejitos de Altamira", la llamo no-historia porque no sé realmente nada sobre ellos, pero con verlos no puedo evitar que mi imaginación vuele.

"Los viejitos de Altamira" son dos señores que, religiosamente, están en la Plaza Altamira esperando el Metrobús a las 9 de la mañana todos los días, puntuales como un reloj suizo. El señor siempre va vestido igual: de marrón y con un bolso gris medio raído al hombro. Él siempre espera a que su mujer -una señora bajita y rechonchita con cara de dulzura- se monte en el autobús y se vaya.


El señor, increíblemente no se mueve del sitio hasta que el Metrobús se pierde de vista -lo sé, porque después de notar este comportamiento, los veo con mucho más detalle- y ella, desde su asiento, no deja de verlo y de despedirse con la mano hasta que la plaza se pierde de vista en una esquina.

Mientras más los veía, más me sorprendían ¿Es posible que después de una vida entera juntos, haya personas que aún sienten tanto cariño uno por el otro? ¿Es posible que haya un cariño tan fuerte, como el que hace sentir a ese señor la necesidad de compartir hasta el último instante posible con su viejita?

No sé si sea amor, pero parece.

Por otro lado, hoy tuve la oportunidad de estar frente a frente con un ejemplo de que para algunos sí aplica lo que predicaban los Beatles: "All you need is love".

Hoy compartí un rato con la familia que viaja en El Bicho Latino: Matu, Shanti y su hijita, Zaina. Debo admitir que la buena vibra que irradia esta pareja de viajeros es impactante y cuando te cuentan su historia, se vuelve casi abrumadora.

Es como estar frente a una novela de carne y hueso, de esas en las que el galán dice: "Dejémoslo todo y huyamos".

Matu es argentino, fotógrafo y exitoso diseñador gráfico, amante del sol y la playa. En una de sus escapadas al mar, conoce a Shanti, una belga que se dedica a la fotografía de moda por profesión y a retratar imágenes de la naturaleza por pasión. Como era de esperarse, Matu y Shanti se juntan.

La parte más admirable de la historia es la que viene. Luego de estar juntos un tiempo, deciden dejarlo todo atrás -casa, familia, trabajo- para lanzarse a la aventura de viajar por el mundo. Sin más que unos pocos ahorros y un autobús bautizado como "El Bicho Latino", Matu y Shanti comienzan su aventura por América. Así fue como, hace 5 años atrás, salieron de la Patagonia a viajar por el continente.



Unos años después, en la selva de Ecuador, nace Zaina, la nena más dulce que se podrán encontrar -tomen en cuenta que yo soy el ser menos maternal del mundo, pero admito que estaba derretida con la muñequita- quien, junto a la perra Marta que fue adoptada después en Colombia, pasa a ser parte de esta "familia rodante", corta en dinero, pero rica en afecto.

Al sol de hoy, El Bicho Latino está parado -y averiado- en La Floresta (Caracas) y lleva en Venezuela un poco más de dos años. Matu y Shanti, ambos perdieron sus cámaras fotográficas y gran cantidad de dinero en gastos de supervivencia. Cualquiera que no los conozca pensaría que la travesía del Bicho llegó a su fin y que, luego de tantas dificultades, la relación de la pareja no aguantará mucho más.

Sin embargo, el espíritu de estos viajeros no sólo los mantiene motivados a continuar su recorrido -planean tomar un barco hasta Panamá y, eventualmente, llegar a México- sino que los mantiene, al menos en apariencia, tan enamorados el uno del otro como una pareja en su luna de miel.

Mientras Matu habla, Shanti lo acaricia en la espalda y lo reconforta, cuando le toca a ella hablar, Matu la observa en silencio y casi con devoción. Es imposible estar en presencia de esta pequeña familia y no desear todo lo que ellos tienen: un cariño tan sólido que no lo rompe ni los años ni los obstáculos.

No sé si sea amor, pero lo parece... Y, francamente, si nada de esto es amor, no sé qué lo sea.



5 de marzo de 2011

Disculpas obligadas

Esta es una carta abierta de disculpas dirigida a mi blog. Cualquier parecido con las palabras que hace tiempo quiero oír y nunca llegarán, es pura coincidencia.

Hola, Blog

Soy yo, la desalmada que te ha tenido sin cuidado estos últimos meses. La egoísta que no acude a ti a menos que esté deshaciéndose de tristeza o tenga algún logro particularmente importante que quiera gritarle al mundo. Como verás, reconozco que siempre me pongo a mí antes que tú. Soy terrible.

Confieso que he encontrado placer en otros brazos. Me dan satisfacción inmediata, pero no dura. No son como tú que me permites expresarme, ser tan intensa o tan superficial como quiero, que aceptas mis chistes malos y mis metidas de pata tan bien como aceptas mis breves destellos de brillo. Siempre lo he sabido, sólo he tenido miedo de aceptarlo. No quiero sentir (asumir) que dependo de alguien para sentirme plena.

De alguna u otra forma, todo este tiempo que estuvimos separados siempre he pensado en volver a ti; pero no había encontrado una manera lo suficientemente "grande" para llenar el abismo que se abrió entre nosotros con esta separación. Por eso decidí ser sincera. Siempre he creído que la sinceridad es bien recibida cuando no se tienen reservas en exponer los sentimientos completamente.

Me avergüenza que la causa que me impulsó a volver sea, una vez más, que tengo el corazón maltrecho. Pero me avergüenza aún más que esta vez toda la culpa es mía, porque te olvidé, olvidé lo que vivimos, olvidé todas las veces que acudí a ti llorando con un nudo en la garganta y, evidentemente, olvidé la causa de esos amargos días.

No sé si esto te haga sentir mejor, pero como ves, karma is a bitch y aquí estoy de nuevo arrepentida y con el rabo entre las piernas. Una prueba viviente de que la estupidez femenina no tiene fin y de que el wishful thinking no es sino pura mierda -"Desea todo lo que quieras, carajita, que el mundo se encargará de negártelo"-.

Quisiera prometerte que esto no va a volver a pasar, que aprendí de mi error; pero ya a estas alturas y con todo lo que nos conocemos, sería un insulto de mi parte mentirte de esa forma, ambos sabemos que Laura Carolina no aprende de sus errores.

Lo que sí te prometo con el corazón en la mano -Qué feíto lo tengo ya ¿verdad? Parece Rocky después de la coñaza del ruso aquél- es no volver a caer en este foso. Ni tú ni yo nos merecemos esto. Tú te mereces anécdotas felices y yo me merezco la posibilidad de vivirlas.

Quiero que volvamos a ser nosotros y que esto no sea más que un bache en el camino, que una vez pasado lo podamos dejar atrás.

Permíteme demostrarte que sigo teniendo todas aquellas cosas buenas que te dejé ver una vez y que las malas, aunque usted no lo crea, cada vez son menos. La madurez me ha llegado de a poquito, como un cuenta gotas, pero he absorbido cada una con avidez, para que nada malo nos vuelva a pasar.

Por favor, consigue en tu interior la forma de perdonarme y siéntete en la libertad de cerrarme las puertas por completo si te vuelvo a fallar tan descaradamente, porque sabré que no valgo ni una letra en tu espacio. Pero por lo pronto, estaré aquí para demostrarte que estoy all in, que quiero que esto funcione y que entendí que el único que siempre está - y quiero que esté- para mí eres tú.

Se despide con lagrimitas en los ojos,

Laura

16 de febrero de 2011

Sonidos orgásmicos

Ya, ya... Sé que algunos de ustedes habrán abierto este post movidos por el morbo que les causó el título y, si es así, espero cumplir un poco con sus expectativas (pero no por completo, porque este no es un escrito de sexo)

El orgasmo, según la RAE se define como: "culminación del placer sexual." Para mí, la clave de todo esto está en la palabra "placer".

Todos -hayamos tenido sexo o no- podemos reconocer el distintivo gemido de un orgasmo, la prueba sonora de que se disfruta de un gran placer o de una sensación muy intensa. Pero, observando detenidamente la vida diaria, llegué a la conclusión de que los sonidos orgásmicos son infinitamente más frecuentes que las relaciones sexuales.

Para demostrarlo, hice una pequeña lista de todas las veces en las que las personas proferimos gemidos orgásmicos por situaciones cotidianas. Aquí se las dejo.

Hacemos sonidos orgásmicos cuando:

... aguantamos las ganas de hacer pipí mucho tiempo y llegamos al baño a vaciar la vejiga.
... comemos algo de lo que hemos estado antojados por varios días.
... salimos de un sitio que estaba muy frío a uno más cálido.
... después de un día agotador, por fin nos acostamos en la cama.
... nos dan un masaje.
... nos suenan los dedos (después de haber gritado de dolor, esta es otra coincidencia)
... un amigo que tenemos tiempo sin ver nos abraza muy fuerte.
... después de un largo día de trabajo, nos tomamos la anhelada cerveza fría post-oficina.
... nos quitamos los zapatos después de haber bailado toda la noche.
... encontramos el celular, las llaves del carro o la cartera después de haber creído que nos habían robado.
... nos golpeamos en el codo con la esquina de una mesa y se nos duerme el brazo un rato (esta situación no es necesariamente placentera, pero suena como si lo fuera)
... vemos la escena final de Inglourious Basterds (... oh wait, that's just me! Oops!)
... después de soltar todo lo que teníamos en las manos, por fin podemos rascarnos la nariz.
... llegamos al agua después de haber corrido descalzos por la arena caliente.
... nos damos una ducha caliente en una noche fría.

Se me ocurrieron otras, pero decidí resumir la lista a las menos rebuscadas.

Mi recomendación posterior a esta investigación: cuando sientas placer, no te muerdas los labios, deja el gemido salir y disfruta el momento. La vida te da estos pequeños placeres a diario para que los tomes tal cual vengan.

17 de enero de 2011

Una vida de miedos

Miedo al compromiso.
Miedo al fracaso.
Miedo a que te digan que no.
Miedo a dar la cara.
Miedo a que te digan que no eres suficiente.
Miedo a la confrontación.
Miedo a sentir dolor.
Miedo a ser feliz.
Miedo a admitir errores.
Miedo a pedir perdón.
Miedo a perdonar.
Miedo a enfrentar lo irreversible.
Miedo a aceptar que se acabó.
Miedo a creer.
Miedo a la soledad.
Miedo a la burla.
Miedo al qué dirán.
Miedo al pasado.
Miedo al futuro.
Miedo a la insuficiencia del tiempo.
Miedo a que el sentimiento sea efímero.
Miedo a que el sentimiento sea eterno.
Miedo a aspirar muy alto.
Miedo a ser mediocre.
Miedo a vivir.
Miedo a que se acabe la vida de un plumazo.


... ¿Qué pasaría si dejamos de ser cobardes y comenzamos a vivir sin miedo?


11 de enero de 2011

Para mi cumpleaños quiero...

- Llegar al trabajo de buen humor y sin haber pasado trabajo en el Metro o en una cola
- A good hair day
- Una llamada inesperada
- Reírme mucho
- Mariposas en el estómago y risa nerviosa
- Abrazos largos
- Olor a flores
- Pie de limón
- Revivir buenos recuerdos
- Cerrar capítulos para abrir unos nuevos y mejores
- Detalles que digan "me recordó a ti"
- Un buen motivo para tragarme mi orgullo
- Un día sin preocupaciones
- Buenas noticias
- Un nuevo comienzo
- Que la gente le dé unas vacaciones a sus diferencias y convivan
- Estornudar tres veces seguidas y que me digan "Salud, dinero y amor"
- Que me digan "Estoy aquí por ti"
- Escuchar mi canción favorita en la radio
- Ver a mi mejor amiga
- No escuchar ni un solo grito que no sea de alegría
- Hablar Suavitel
- Un "Estás bonita hoy"
- Alguien que se me acerque mientras estoy de espaldas y me tape los ojos (no para robarme ni secuestrarme OJO)
- Un mensaje de buenos días
- Fotos tipo Polaroid
- Que no llueva
- Brindar con mis amigos
- Bailar
- Acostarme a dormir con una sonrisa en la cara

Este 26 de enero, esto es todo lo que quiero.

8 de enero de 2011

Corto-le-traje #10

Las últimas películas que he visto han sido "Schindler's List", "La Vida es Bella", "El Pianista" y "El Niño de la Pijama de Rayas".

No le recomiendo a nadie que tenga fe en el mundo que haga esa locura. Aún no sé de dónde me vino la idea de lanzarme este maratón fílmico del Holocausto, pero me dejó la mente (disculpen mi francés) escoñetada.

En serio...

Y puede (dije PUEDE) que hoy haya sido un mal momento para destruir mi poca fe en la humanidad. Quizás mñana tenga unas no muy buenas noticias que compartir desgarradoramente por aquí (liguemos que no).

That's it. Good Night.


La niña del vestido rojo, leit motiv en la película Schindler's List

5 de enero de 2011

Primera noche llorona del año

Así mismo.

No quiero señalarme aún como un fraude en lo que a metas de Año Nuevo se refiere, porque no fue que no la cumplí (técnicamente). La resolución era no drama por hombres y me refería a hombres nuevos y dramas nuevos. Este mini-lloriqueo que me agarró de madrugada ya es residente en esta cabeza.

Puedo darme el lujo de echarle la culpa al PMS y a las hormonas enloquecidas que corren por mi cuerpo buscando cualquier pensamiento mal guardado para desencadenar toda su ira en mi pobre mente.

Lo bueno -por ahora lo califico así- de esta llorada es que quedó toda en video. Prendí la webcam y dije en voz alta -alta en el sentido de que proferí palabras apenas audibles- todo lo que le diría a Voldemort si lo tuviese en frente, si hubiese tenido las bolas de agarrarlo por la calle 4 meses atrás y decirle todo lo que sentía sin miedo a nada.

Como dije en el video -que nunca tendrá la dicha de conocer a la red- haberme sacado de adentro todo lo que sentía en ese momento no hubiese tenido ningún otro propósito más que el de poner parte de mi carga en él, para que, en el mejor de los escenarios, se sintiera ligeramente mal por unos instantes y luego siguiera su camino sin mirar atrás -como, de hecho, hizo y sigue haciendo-.

Extrañamente, ahora no puedo evitar preguntarme, si eso hubiese pasado: ¿Me sentiría mejor ahora? ¿Podría recordar lo que pasó y no sentirme herida, como si se tratara de la historia de alguien más? ¿Estaría dispuesta a perdonarlo y a aceptar un trato "amistoso"?

Debido a que todo esto ocurre en un escenario no sólo hipotético, sino ficticio, las respuestas que pueda darles a esas preguntas no tendrían ningún fundamento, por lo que no me desgastaré más buscándolas.

Otra de las cosas que me hicieron detenerme hoy a "vomitar" estos sentimientos viscerales en el blog, fue que me di cuenta de que, apartando las desgarradoras letras de este espacio, nunca me atreví a exteriorizar nada, ni toda la verdad ni a la gente que le pudo haber importado. Me quedé en el blog ventilando mi guayabo, mi ego herido, mis peleas con la soledad, mis "extrañamientos" y todo lo que me apretaba el estómago y me ponía el corazón como una pasita.

Aún ahora, mientras escribo esto, dudo si deba publicarlo. Mi temor a que la gente termine de tildarme de dramática, malpegada, intensa (o peor, "malintensa") es todavía muy fuerte.

¿Qué le voy a hacer si la llaga sigue ahí? Ya no arde y creo que poco a poco cicatriza, pero de vez en cuando la vida se divierte salpicándole un poco de sal. Es verdad, podría morderme los labios en vez de gritar de dolor, pero ¿nadie notaría la mueca? ¿nadie vería los labios sangrando después de tal mordida?

Estoy dando pasos pequeños, no niego que la mejoría es significativa -"¡gracias al Cielo!" dirán algunos- pero no hay un botón de "reset" en las memorias de nadie (¡ojalá!) y yo soy de esas pocas personas que lo poquito que se permiten sentir lo sienten desde la punta de los dedos hasta la médula, por lo que quiero que entiendan que la espinita es profunda, pero que va saliendo y va sanando. All I need is time.


Como evidencia A de que estoy mejor, nótese el cambio en la tónica desde "Somos Recuerdo" a este post y como evidencia B, los remito a la segunda temporada de Sex & The City a este episodio (Carrie se encuentra a Big después de 5 meses y se entera de que está comprometido con Natasha... ¡El muy bastardo!)