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1 de abril de 2011

No sé si es amor, pero lo parece...


Hoy, por primera vez desde que abrí este blog y abrí esta caja de Pandora que tengo por cabeza, he decidido escribir sobre el amor... o sobre lo que parece ser amor, al menos.

No suelo caer en estas cursilerías y, francamente, no creo en el amor como lo pintan. Pero hay dos hechos específicos que han logrado tambalear mis convicciones.

El primero es la no-historia de "los viejitos de Altamira", la llamo no-historia porque no sé realmente nada sobre ellos, pero con verlos no puedo evitar que mi imaginación vuele.

"Los viejitos de Altamira" son dos señores que, religiosamente, están en la Plaza Altamira esperando el Metrobús a las 9 de la mañana todos los días, puntuales como un reloj suizo. El señor siempre va vestido igual: de marrón y con un bolso gris medio raído al hombro. Él siempre espera a que su mujer -una señora bajita y rechonchita con cara de dulzura- se monte en el autobús y se vaya.


El señor, increíblemente no se mueve del sitio hasta que el Metrobús se pierde de vista -lo sé, porque después de notar este comportamiento, los veo con mucho más detalle- y ella, desde su asiento, no deja de verlo y de despedirse con la mano hasta que la plaza se pierde de vista en una esquina.

Mientras más los veía, más me sorprendían ¿Es posible que después de una vida entera juntos, haya personas que aún sienten tanto cariño uno por el otro? ¿Es posible que haya un cariño tan fuerte, como el que hace sentir a ese señor la necesidad de compartir hasta el último instante posible con su viejita?

No sé si sea amor, pero parece.

Por otro lado, hoy tuve la oportunidad de estar frente a frente con un ejemplo de que para algunos sí aplica lo que predicaban los Beatles: "All you need is love".

Hoy compartí un rato con la familia que viaja en El Bicho Latino: Matu, Shanti y su hijita, Zaina. Debo admitir que la buena vibra que irradia esta pareja de viajeros es impactante y cuando te cuentan su historia, se vuelve casi abrumadora.

Es como estar frente a una novela de carne y hueso, de esas en las que el galán dice: "Dejémoslo todo y huyamos".

Matu es argentino, fotógrafo y exitoso diseñador gráfico, amante del sol y la playa. En una de sus escapadas al mar, conoce a Shanti, una belga que se dedica a la fotografía de moda por profesión y a retratar imágenes de la naturaleza por pasión. Como era de esperarse, Matu y Shanti se juntan.

La parte más admirable de la historia es la que viene. Luego de estar juntos un tiempo, deciden dejarlo todo atrás -casa, familia, trabajo- para lanzarse a la aventura de viajar por el mundo. Sin más que unos pocos ahorros y un autobús bautizado como "El Bicho Latino", Matu y Shanti comienzan su aventura por América. Así fue como, hace 5 años atrás, salieron de la Patagonia a viajar por el continente.



Unos años después, en la selva de Ecuador, nace Zaina, la nena más dulce que se podrán encontrar -tomen en cuenta que yo soy el ser menos maternal del mundo, pero admito que estaba derretida con la muñequita- quien, junto a la perra Marta que fue adoptada después en Colombia, pasa a ser parte de esta "familia rodante", corta en dinero, pero rica en afecto.

Al sol de hoy, El Bicho Latino está parado -y averiado- en La Floresta (Caracas) y lleva en Venezuela un poco más de dos años. Matu y Shanti, ambos perdieron sus cámaras fotográficas y gran cantidad de dinero en gastos de supervivencia. Cualquiera que no los conozca pensaría que la travesía del Bicho llegó a su fin y que, luego de tantas dificultades, la relación de la pareja no aguantará mucho más.

Sin embargo, el espíritu de estos viajeros no sólo los mantiene motivados a continuar su recorrido -planean tomar un barco hasta Panamá y, eventualmente, llegar a México- sino que los mantiene, al menos en apariencia, tan enamorados el uno del otro como una pareja en su luna de miel.

Mientras Matu habla, Shanti lo acaricia en la espalda y lo reconforta, cuando le toca a ella hablar, Matu la observa en silencio y casi con devoción. Es imposible estar en presencia de esta pequeña familia y no desear todo lo que ellos tienen: un cariño tan sólido que no lo rompe ni los años ni los obstáculos.

No sé si sea amor, pero lo parece... Y, francamente, si nada de esto es amor, no sé qué lo sea.



16 de febrero de 2011

Sonidos orgásmicos

Ya, ya... Sé que algunos de ustedes habrán abierto este post movidos por el morbo que les causó el título y, si es así, espero cumplir un poco con sus expectativas (pero no por completo, porque este no es un escrito de sexo)

El orgasmo, según la RAE se define como: "culminación del placer sexual." Para mí, la clave de todo esto está en la palabra "placer".

Todos -hayamos tenido sexo o no- podemos reconocer el distintivo gemido de un orgasmo, la prueba sonora de que se disfruta de un gran placer o de una sensación muy intensa. Pero, observando detenidamente la vida diaria, llegué a la conclusión de que los sonidos orgásmicos son infinitamente más frecuentes que las relaciones sexuales.

Para demostrarlo, hice una pequeña lista de todas las veces en las que las personas proferimos gemidos orgásmicos por situaciones cotidianas. Aquí se las dejo.

Hacemos sonidos orgásmicos cuando:

... aguantamos las ganas de hacer pipí mucho tiempo y llegamos al baño a vaciar la vejiga.
... comemos algo de lo que hemos estado antojados por varios días.
... salimos de un sitio que estaba muy frío a uno más cálido.
... después de un día agotador, por fin nos acostamos en la cama.
... nos dan un masaje.
... nos suenan los dedos (después de haber gritado de dolor, esta es otra coincidencia)
... un amigo que tenemos tiempo sin ver nos abraza muy fuerte.
... después de un largo día de trabajo, nos tomamos la anhelada cerveza fría post-oficina.
... nos quitamos los zapatos después de haber bailado toda la noche.
... encontramos el celular, las llaves del carro o la cartera después de haber creído que nos habían robado.
... nos golpeamos en el codo con la esquina de una mesa y se nos duerme el brazo un rato (esta situación no es necesariamente placentera, pero suena como si lo fuera)
... vemos la escena final de Inglourious Basterds (... oh wait, that's just me! Oops!)
... después de soltar todo lo que teníamos en las manos, por fin podemos rascarnos la nariz.
... llegamos al agua después de haber corrido descalzos por la arena caliente.
... nos damos una ducha caliente en una noche fría.

Se me ocurrieron otras, pero decidí resumir la lista a las menos rebuscadas.

Mi recomendación posterior a esta investigación: cuando sientas placer, no te muerdas los labios, deja el gemido salir y disfruta el momento. La vida te da estos pequeños placeres a diario para que los tomes tal cual vengan.

25 de noviembre de 2010

Corto-le-traje #8 (Un momento)

A veces, en serio, quisiera agarrar todos esos momentos en los que cosas sencillas y tontas me hacen feliz, unirlos a todos en uno y vivir en ese momento perfecto por siempre.

... Lo que hace el tiempo.

17 de noviembre de 2010

Vivir despeinada

Sé que es posible que alguien más, allá afuera, al igual que yo, acaba de tener flashbacks en los que vieron a Gloria Trevi batiendo su melena porque quiere tener el pelo suelto. Pero no, este post no tiene nada que ver con eso.

Ahora les cuento de qué va esto, tengo que bajar al estacionamiento a recoger mi cédula, porque se me acaba de caer hasta el fondo.

*5 minutos después*

¡Ajá!

Hoy se cumplen 10 días desde que comencé mi campaña "No al Peine 2010". Inicialmente, dejé de peinarme como una especie de "huelga" en contra de la soledad que me manda el universo, luego empecé a repetirme que lo hacía por mí, porque era más cómodo, porque le iba a dar un break del secador y la plancha a mi pelo. La última justificación que me inventé fue que si soy feliz sin peinarme, no lo haré, quien me vaya a querer tendrá que quererme al natural. (yeah right!)

Desde que hice pública mi resolución de fin de año -para el año nuevo todavía no me he inventado nada- todas mis amigas han manifestado su desaprobación. Dicen que me voy a quedar calva, que así no voy a encontrarme a nadie, que no me eche al descuido, que me vería hermosa con el pelo secado y que si seguía así, pronto iba a tener que empezar la "Operación Peluca".

Sin embargo, una de mis amigas se lo tomó con soda y en estos días me envió una cadena que "le recordó a mí". No suelo leer cadenas, pero el hecho de que me la haya mandado personalizada con el "me recordó a ti" me dio curiosidad y la leí.

La cadena -que, si eres mujer, seguro también recibiste en tu Blackberry- explica las bondades de vivir despeinada a cuenta de que "las mejores cosas de la vida te despeinan".

Luego de lo cursi de la primera aproximación, al avanzar en la lectura de la cadenita -¡Oh sí! ¡Era larga!- me iba enganchando un poco con lo que decía.

Según, vivimos en un mundo que está loco, porque "lo rico engorda, lo lindo sale caro y el sol arruga".

Yo digo: lo único "rico" que engorda es la comida, hay otras cosas "ricas" que no necesariamente implican ganar calorías. Hay cosas lindas que no salen caras, ver el cielo es lindo, el mar es lindo, una sonrisa PUEDE ser linda y para eso no se necesita Master Card. Finalmente, el sol no arruga, lo que se arruga eres tú (conclusión obvia).

Hasta esa parte, seguía escéptica. Luego comenzó una enumeración de las cosas buenas de la vida que concluyen con el pelo revuelto e inesperadamente, no me dieron ganas de refutar lo que decía. Sí, evidentemente, eran lugares comunes que bien podrían estar en la secuela de "Comer, Dormir, Defecar". Sin embargo, no me molestaron en lo absoluto, puedo estar de acuerdo con la mayoría de ellos.

Parafrasearé esta parte (porque la redacción de la versión original...)

Hacer el amor, despeina. Reírte a carcajadas, despeina. Correr, despeina. Bañarte en el mar, despeina. Quitarte la ropa, despeina. Un beso apasionado, despeina. Bailar, despeina.

Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que se suba en el primer carrito de la montaña rusa, que la que decida no subirse.

No voy a mentir y decir que no les tengo cierta envidia a esas chicas que están de punta en blanco 24/7. Siempre que las veo me pregunto cómo hacen para que no se les corra el maquillaje, para que no las alcance el frizz, para no ensuciarse el dobladillo de los pantalones y para que no se les partan las uñas. Nunca he sido de esas y creo que nunca lo seré.

Pero siempre he pensado -en mis momentos de serenidad, no más- que las chicas más genuinas no se ven así y que la gente que de verdad vale la pena, reconoce y aprecia esa "autenticidad". Me parece que andar por la vida peinándome con los dedos, usando mis Converse gastados, mis jeans rotos y mis franelas con caricaturas (o que digan "Barbie is a bitch") no me hacen menos femenina ni menos atractiva que esas muñequitas de porcelana.

He decidido que no voy a aparentar ser alguien que no soy, seguiré con mi política de no peinarme a menos que la ocasión lo amerite, porque las ondas naturales de mi pelo son bonitas y porque cuando me vea en el espejo despeinada, voy a sonreír y pensar en que me veré exactamente así después de haber hecho cualquiera de las cosas "despeinantes" que me hagan feliz.

And to the people out there: what you see is what you get, so leave my messy hair alone!


2 de noviembre de 2010

Bits and pieces of joy

Hace poco escribí el primer volúmen de las cosas que odio. Hoy, sin embargo, estoy gozando de un extraño buen humor que -y creo que esto es lo que lo hace más valioso para mí- no es consecuencia de nada ni nadie -¡Yay!- en particular.

Después de pensarlo muchas veces, decidí que este es mi blog y, así como me regodeo en mi miseria, puedo regodearme en mi paz y mis cosas buenas si quiero.

So, here it goes:

Hoy decidí que "dejarse llevar" no es tan efectivo cuando te obligas a hacerlo, sino cuando lo haces sin darte cuenta.

Hoy me reí hasta que me dolió la barriga.

Hoy me di cuenta de que la alergia malsana que me dejaron estos últimos meses de preocupaciones y tristezas, poco a poco se me está quitando.

Hoy me hallé en paz sentada en una plaza escribiendo en un cuaderno un montón de ideas que tengo para varios proyectos.

Hoy salté mientras caminaba y no me importó que la gente me viera.

Hoy disfruté haciendo el ridículo y burlándome de mí misma.

Hoy acepté que, sin proponérmelo, puedo ser una persona encantadora.

Hoy entendí que todo en la vida es cuestión de timing. Sólo tengo que ser paciente y seguir mi camino hasta llegar al punto indicado.

Hoy me propuse que cada vez que quiera decirle algo, lo voy a escribir con toda la furia y pasión del momento, lo guardaré y lo dejaré allí.

Hoy me sorprendió comprobar que si me atrevo a expresar lo que en verdad quiero, puedo tenerlo.

Hoy no siento miedo del futuro.

Hoy me permití verme desde otra perspectiva y me gustó lo que vi.

Hoy me dije a mí misma que si creo que esta persona tiene lo que quiero, no me voy a apresurar en comprobarlo. Esperaré el perfect setting.

Hoy logré mantener fuera de mi cabeza cualquier pensamiento que tuviera la palabra "no" en él.

Hoy me negué a siquiera contemplar el fracaso.

Hoy empecé a vislumbrar mejor las oportunidades que los obstáculos.

Hoy sonreí y no sentí que me engañaba a mí misma.

21 de octubre de 2010

¡Habemus premio!

Hoy fue la, no sé si fastuosa (en realidad nunca he ido, pero en mi mente es como Miss Venezuela) entrega de los Premios ANDA 2010, que se entregan anualmente a las mejores piezas, campañas propagandas y demás actividades de medios relacionadas con el mundo de la publicidad.

En esta edición, en la categoría de Mejor Mensaje de Conciencia Social, estuvo nominado un videito al que cariñosamente (creo) me gusta llamar "el bebé".

¿Por qué el bebé? como no hay necesidad de entrar en detalles de como surgió originalmente este nombre, lo llamo así simplemente porque fue el resultado de un proceso de gestación creativa -y parto burocrático- que duró unos mesesitos desde que fue "concebido" hasta su creación.


Al igual que el 90% de los proyectos audiovisuales, no comenzó en un mundo ideal en donde todas las personas están de acuerdo. Hubo un montón de ideas y, como pasa también en el 90% de las reuniones creativas, siempre hay una leve lucha de egos.

En este caso, no quiero sonar presumida -aunque es mi blog y puedo hacerlo- pero mi equipo ganó (y en esta parte es cuando -si pudiera- chocaría manos con Jean Mary, quien fue mi cómplice desde el día 1) La idea que, al final, fue aceptada por todos fue la nuestra. La que nació un día en mi cuaderno de la universidad, fue desarrollada al día siguiente por nosotras en la oficina y terminó siendo adaptada (y querida) por todo el equipo... o al menos la mayoría necesaria. *picada de ojo*


Los siguientes días de pre-producción fueron un TRABAJÓN de logística y diplomacia. Afortunadamente, en Hot 94 somos un batallón de gente que SIEMPRE está dispuesta a sacarle las patas del barro al otro, sin importar lo que sea. Eso sí que te lo tenemos nosotros y en grandes cantidades.

Total que, con la colaboración de todo el staff y una salida corriendo al EPA del Sambil a comprar bombillos ahorradores, 9 metros de cable negro y una base para los bombillos (juro que nunca me había sentido tan campurusa como en esa visita a la ferretería) el gran día de la grabación llegó. Si hablamos en términos de reproducción humana: "el día en que la abejita se posó en la flor, la llenó de pólen y se formó tu hermanito"

El primer y único día de grabación per se comenzó temprano. El director de Fotografía y los técnicos madrugaron en el set para montar toda su parafernalia y dejarlo listo para cuando llegara el talento -porque aparte tuvimos un talento que se portó súper y gozó como no se imaginan- que comenzó a llegar entre las 9 y las 10 de la mañana.

Tuvimos a la gente de Wahala (autores y performers de la canción) a Arístides Barbella de Malanga, a Horacio Blanco de Desórden Público, a Budú de 3 Dueños, a Michelle Badillo, a Federica Guzmán, a Erich Wildpret, a Laureano Márquez y (obviamente) a la misma Jean Mary.


Debo confesar que ese día, a pesar de que estaba verdaderamente emocionada, no la pasé nada bien. Había dormido mal, me había levantado muy temprano, no desyuné, subí, bajé, corrí, busqué gente, me paré frente a las luces con la claqueta más veces de las que puedo recordar hasta que la migraña me invadió total y completamente.

Sin embargo, el equipazo que nos gastamos en Hot y mis "tres bobos" adjuntos (César P., César O. y Saúl) salvaron la patria.

Cuando pensamos que lo peor había pasado, mientras los post-productores se daban durísimo con el montaje y las animaciones, comenzaron los trámites de los permisos y demás.

Esta parte no fue nada divertida y nos tuvo en el borde de la locura unas semanas hasta que todo se resolvió y el video salió al aire.

La sensación de ver, por primera vez y en un canal internacional el producto de todo ese trabajo, todas esas reuniones, todas esas llamadas para hacer cambios a última hora, todas las veces que dije "¡Cálmate! ¡Todo va a salir bien!" es, francamente, indescriptible.

Y como lo que se hace con cariño no puede pasar desapercibido, El Bebé aún nos trajo más alegrías después de que pensábamos que ya sus 15 minutos de fama habían transcurrido. Fue nominado y resultó HOY ganador de un Premio ANDA en la categoría de "Mejor Mensaje de Conciencia Social"

En este preciso momento, estoy que no quepo en mí de felicidad. Sé que esto puede revelar mi aún arraigada condición de "novata" en el medio, pero eso es lo que menos me importa. Este es mi momento de disfrutar, de olvidar todo lo malo de los últimos meses, de borrar los recuerdos malos de todo ese proceso y rescatar sólo lo bueno.

A todos nos han dicho que "por algo se empieza" y si este video (en el que figuré de Productora General junto a Altair Castro) fue mi forma de empezar... Oh, baby! I started with a BANG! YEAH!

Aquí les dejo El Bebé ganador para que lo disfruten:


18 de octubre de 2010

Recordatorio


Mientras pueda planear mi futuro, el mundo estará abierto ante mí como un abanico.

Hasta que no me digan que no, siempre existirá la posibilidad del éxito. Así que seguiré insistiendo.

Decidí retarme a mí misma, ponerme metas más ambiciosas, trabajar más duro y apuntar más alto.

No me conformaré con tener aquello que "me merezco", porque quiero más que eso: quiero lo que sueño.

Escribo esto hoy como un aliento para quienes flaquean y como un recordatorio para mí en momentos de frustración.

Mi futuro está adelante y en él tengo la vista.

5 de octubre de 2010

En una relación con...

*Sonido de vidrios rompiéndose*

Yo:
(voz aguda) He said whaaaaaaaaaaaaaaaat?
Informante X:
Sí... Así mismo.
Yo:
Wow... Estoy en shock... Esto es too much.
Informante X:
Sí, yo sé. Pero velo de esta forma: esquivaste esa bala.
Yo:
Sí, bueno...
Informante X:
Y... ¿Cómo te sientes?
Yo:
(silencio)
Informante X:
... ¿Lau?
Yo:
Me siento bien.
Informante X:
¿Seguro?
Yo:
¡Oh sí!

*En mi cabeza y con ritmo tropical de Mermelada Bunch: ¡Me liberé, me liberé, me liberé!...*

Si en este preciso momento me preguntan "¿Laurita, cómo te sientes?" por primera vez en varios -largos- meses, puedo contestar con un genuino "¡Bien, vale!" e incluso, quizás agregarle una sonrisita o un chiste.

Ya al fin me siento libre. Ya no siento la necesidad de cuestionarme ni de pensar qué pude haber hecho mal. Simplemente, no era yo -era él.

Ahora que ya puedo asumir con plenitud y placentera libertad mental mi soltería, he decidido retomar una relación que dejé en stand-by. La mejor relación que he tenido y que nunca debí dejar por nadie.

Decidí volver con la única persona a la que le permito tener poder sobre mi estado de ánimo. La persona que puede hacerme reír recordando chistes viejos, puede hacerme llorar por alguna película y puede hacerme rabiar en cualquier discusión -tenemos unas discusiones largas y acaloradas que me encantan.

Esta persona es quien mejor me conoce, sabe mis miedos, sabe mis anhelos, sabe lo que me apasiona y conoce mis deseos más profundos, los que no les digo a nadie. Me conoce sin tener que sentarse a hacerme preguntas.

Es la única persona con la que podría vivir sin sentirme amarrada -aunque hemos tenido nuestros encontronazos, como todas las parejas- porque sabemos cuándo nos necesitamos y cuándo debemos darnos un espacio.

Tenemos los mismos gustos, podemos pasar un domingo viendo películas, escuchando música o tomando unas birras y nunca habrá silencios incómodos ni miradas furtivas al reloj contando los minutos para que el momento se acabe. Podemos estar sin hacer nada, sin hablar y aún así sentirnos en la mejor compañía que podemos estar.

Esta misma persona, unos meses atrás, me recordaba lo valiosa que soy, me recordaba mis logros, me hacía entrar en razón, me daba excelentes consejos, me decía lo bonita que me veía por las mañanas y lo satisfecha que debía sentirme al final del día.

Eso sí, nos encantaba ponernos retos, ponernos obstáculos y superarlos sólo para buscar un reto mayor. A veces podemos ser muy competitivos.

Es la persona que siempre me dijo "ve con cuidado" y no quise escuchar. La que me dijo "no me gusta para dónde va eso. Aún puedes arrepentirte" e ignoré por completo. Cometí el terrible error de pensar que alguien más podía ocupar su lugar. ¡Qué tonta fuí!

Es una lástima que me tomara tanto tiempo darme cuenta, pero supongo que quien verdaderamente te quiere, siempre te espera... Y yo llevo tiempo esperando por mí misma.

Aunque a veces quiera buscar el botón de apagado de mi cerebro, quiera arrancarme los pelos y me cuestione de pies a cabeza hasta quedar con mi autoestima hecha jirones; Nadie -NADIE- me va a querer tanto como me puedo querer yo. Es por eso que -aquí y hoy- decidí que voy a retomar mi relación más larga, más duradera, más sólida y más sincera: Mi relación con Laura.


P.D.: Además, he escuchado por ahí que esa jevita es... ¡GE-NIAL!